lunes, 31 de diciembre de 2012

Granada Abierta contra nuestra Historia

Atónito lee este humilde servidor la noticia que llega a sus manos.Granada Abierta,con el apoyo del PSOE y de IU quieren abolir la celebración de la toma de Granada,celebrada cada año el dos de Enero,por considerarla una fiesta "fascista" y por enaltecer un supuesto "genocidio"
Esto es un ataque brutal hacia nuestra historia,cultura e identidad como pueblo,una muestra más de como la izquierda rancia,inculta y apátrida quiere eliminar de nuestra memoria el pasado de nuestros ancestros.La toma de Granada es un punto clave en la historia hispánica,significa la reconquista y la vuelta a la unidad de Hispania,el fin de ocho siglos de lucha encarnizada entre los invasores y los hispanos,que recuperaron su tierra legítimamente.
Lo que Granada Abierta exige es mutilar parte de la historia de nuestra nación,dejarla en el olvido argumentando con demagogia que se trata de un acto "xenófobo",demagogia izquierdista para debilitar el sentimiento nacional y que sea suplantado por la culpa y la pena,desmoralizando más nuestro pueblo y enfrentándolo con su verdadero ser.

Parece que a los señoritos de IU les gusta más el esclavismo de Almanzor,que la unidad de la nación.Es incomprensible,como un partido cuya siglas son Partido Socialista Obrero Español apoya esta ruin causa.Nos demuestra una vez más que de Españoles,no tienen completamente nada.la izquierda se quita la careta en estos actos donde muestra que todo lo que es español,para ellos es fascista,y alimentan el tópico de que Al-Andalus es un paraíso multicultural y España,una sacristía plagada de racistas e ignorantes.

Nosotros seguiremos celebrando el final de la reconquista,la unidad de España como nación y la expulsión de los invasores sarracenos,por mucho que la ultraizquierda quiera evitarlo.Y no solo pedimos que se celebre únicamente en Granada,sino en toda España,al ser una celebración que conmemora una nueva etapa en la historia hispánica.

¡Arriba España! ¡Arriba los valores Hispánicos! ¡Muerte al Traidor!


Fridunath R



lunes, 10 de diciembre de 2012

Oda a España

España querida, España mía, que haces todavía viva, si te matan estos políticos y estos vividores, si es mas importante la que le comió los huevos a un torero que un filósofo, si la actualidad del país pasa por quien ha metido mas goles y no por cuantos emprendedores tenemos. Si llevar tus colores esta mal visto, pero vestir los de otra patria es premiado. Hay España mía, muere ya, para poder emigrar donde me quieran por defender mi patria y no salir a la calle con miedo a ser odiado por amar tu historia. España cuando yo muera, morirá una parte de ti, pero cuanto tu mueras moriré entero. ¿Que haremos sin nuestra patria? Cesar hubiera venido, visto y vencido, pero nosotros solo hemos visto y llorado. Adiós patria mía, gracias por esas pequeñas alegrías.

Alfaux






viernes, 7 de diciembre de 2012

Conjuración de Catilina

"Sé bien, oh soldados, que las palabras á nadie infunden valor; y que ningun ejército se hizo esforzado de cobarde, ni de tímido animoso por las arengas de los Generales. El fondo de valor que tiene en sí cada uno por su nacimiento, ó su crianza, ese, y no más, se hace ver en la guerra. á quien ni el honor ni los peligros mueven, es ocioso exhortarle: el miedo le tapa los oidos. Os he llamado, pues, para advertiros ciertas cosas, y descubriros el motivo de mi resolucion. No ignorais, soldados, cuán funesta ha sido para Lentulo y dañosa para nosotros su flojedad y su desidia; y de qué suerte, por esperar los socorros de Roma, se me ha cortado la retirada á la Galia. Cuál sea ahora nuestra situacion lo sabeis todos no ménos que yo. Estamos entre dos ejércitos enemigos: uno nos cierra el paso para Roma, otro para la Galia. Mantenernos más tiempo en este sitio, aunque queramos, es imposible por falta de víveres. Vamos adonde quiera; es preciso abrirnos camino con la espada. Por esto os ruego y amonesto que os esforceis y dispongais para la batalla; y puestos en ella, os acordeis que llevais en vuestras manos las riquezas, la honra, la gloria; y además de esto, vuestra libertad y vuestra patria. Si venciéremos, en cualquier parte estaremos seguros: tendremos copia de bastimentos, nos abrirán las puertas los municipios y colonias; pero si cedemos, todo se volverá contra nosotros, y ni lugar ni amigo alguno defenderá á quien no haya ántes defendido sus armas. Además de esto, oh soldados, es muy otra nuestra precision, que la de los enemigos. Nosotros peleamos por la patria, por la libertad y por la vida; á ellos nada les importa sacrificarse por el poder de algunos pocos. Por eso debeis acometerlos con más brío, trayendo á la memoria vuestro antiguo valor. En vuestra mano estuvo pasar la vida afrentosamente en un destierro; y áun pudisteis algunos, despues de haber perdido las haciendas, quedar en Roma, atenidos á la merced ajena. Porque uno y otra os pareció cosa indigna é intolerable á gente honrada, os habeis metido en este empeño. Para salir, pues, de él, es menester valor. Nadie trueca la guerra por la paz, sino el que vence; y esperar salvarse con la fuga, sin oponer al enemigo las armas con que el cuerpo se defiende, es locura declarada. Siempre en la guerra peligran más los que más temen: por el contrario, el valor sirve de muralla. Cuando pienso, oh soldados, quiénes sois, y considero vuestras hazañas, entro en gran confianza de la victoria. Vuestro brío, vuestra edad, vuestro valor me alientan mucho; y tambien la necesidad en que nos hallamos, la cual da esfuerzo áun á los cobardes; y más no pudiendo el enemigo cercarnos con su muchedumbre, por la estrechez del sitio. Pero si la fortuna fuese contraria á vuestro valor, procurad no morir sin vender caras vuestras vidas; y no querais más que os degüellen despues de haberos preso y atado como ovejas, que dejar al enemigo en las manos una sangrienta y dolorosa victoria, peleando como varones esforzados." 



Lucio Sergio Catilina



viernes, 30 de noviembre de 2012

La guerra en la Antigüedad como agente democratizador


 Mientras completaba mi formación académica universitaria escuché una sentencia demoledora: “La guerra en la Antigua Grecia fue un agente democratizador”. Todos aquellos que nos encontrábamos escuchando al orador quedamos en silencio asimilando aquellas palabras que, aunque por sí mismas no encierran ninguna complejidad, la idea que subyace tras ellas exige una correcta interpretación.

Con el siguiente escrito no pretendo hacer una oda a la guerra, ni cantar alabanzas a sus magnificencias o miserias ni enarbolar la bandera del militarismo. Sin embargo, creo de vital importancia conocer, precisamente hoy día más que nunca, el proceso que llevó a la civilización griega en general, y a la pólis de Atenas en particular, a “inventar” el concepto de δημοκρατία (demokratia, democracia).

La primera pregunta que debemos plantearnos es obvia. ¿Qué es democracia? Etimológicamente proviene de la unión de otras dos palabras. Éstas son δῆμος (demos, pueblo) y κράτος (kratos, poder). Juntos dan lugar a un parto y nace un nuevo concepto que se convertirá en una nueva realidad. La demokratia es el poder (kratos) que tiene, y por tanto ejerce, el pueblo (demos). Pero no es tan simple. Para ello hay que definir en que consiste el demos y en que marco político se enmarca dicho kratos.

Como ya apunté en otra ocasión en este mismo sitio (rutas y lides hispanas), uno de los pilares fundamentales en donde se sostiene la identidad del pueblo griego es la πόλις (pólis, la ciudad) que evoca a la patria y a la vida en comunidad del Hombre como individuo. Aristóteles creó la alocución “el hombre es un animal político”. El Hombre es político porque vive en una pólis; es político porque vive en comunidad; es político porque es libre y como es libre dedica sus esfuerzos al cultivo del cuerpo y del alma. Y el cultivo del alma no puede tener otra motivación que alcanzar el αρετή (areté, la excelencia) que le permita a él y a sus iguales (todos los miembros de la pólis) disfrutar de todas las virtudes que el λóγος (logos, la palabra, la razón), les pueda proporcionar. ¿Y qué significa ser miembro de una pólis? Nada más y nada menos que “sometimiento”. Sometimiento a la ley de la ciudad, a la ley común, en definitiva, a la ley de la comunidad hecha por y para ellos. El hombre griego de la Antigüedad no podía concebirse así mismo alejado del marco de la comunidad, la cual representaba a su patria. Todos son ciudadanos y las leyes de todos se realizan para que todos se sometan a ellas. Se realizan entre todos y como un todo, no se quiere el mal para sí mismo. Sin el logos se llega a la ὕϐρις (hybris, el exceso). La hybris es el orgullo, la arrogancia, el individualismo que pisotea a sus iguales. Es aquello que aparece cuando un hombre bebe vino sin mezclar con agua como lo haría un bárbaro; es cuando desobedece la ley; y sobre todo, es cuando rompe la unidad en la formación hoplítica, la institución ciudadano-militar que garantiza la libertad de la pólis frente a cualquier amenaza externa.

Y he aquí, en el marco de la ciudad-estado, que reaparece un fenómeno histórico imperecedero, la guerra. Sin embargo, la guerra en la sociedad griega antigua va a ser protagonista de los mayores logros de este pueblo como civilización. Todos son Ἕλληνες (helenos, griegos), de eso no hay duda; ellos no tienen dudas. Por ello, por ser helenos, son hombres, poseen los mismos dioses y hablan una lengua común. Pero la rivalidad es perenne, y la lucha entre las distintas pólis es algo habitual. Se podría hablar del carácter guerrero de los pueblos indoeuropeos, pero ese es una cuestión a debate en la que no profundizaré aquí.

Me centraré en los protagonistas de la pólis, los πολίτης (polítes, ciudadanos). Sin extenderme demasiado, los antecedentes de la pólis griega la encontramos en el llamado οἶκος (oikos, casa). Pero aún nos encontramos en la época de los héroes, en la época que se encuentra a caballo entre la Edad Oscura griega y la Época Arcaica en el s.VIII a. C.; una época que Homero refleja para nosotros en la Ἰλιάς (Ilíada) y la Ὀδύσσεια (Odisea). Se trata de la Edad de los Héroes (cómo se referirá a ella Hesíodo en su clasificación de las edades del hombre), cuando los hombres eran héroes y estaban próximos a los dioses, pero pecaban de hybris, de individualismo, buscaban la fama en el combate singular, y Grecia estaba regida por pequeños reyezuelos que mantenían una economía domestica autosuficiente en el marco del oikos. Cuando asistimos al renacer, o más bien, al nacimiento de la cultura griega propiamente dicha, ésta gira en torno a la nueva realidad de la pólis. La evolución política de las distintas ciudades-estado, y en especial Atenas, va encaminada a un sistema de gobierno que culminará en la demokratia con Pericles (s. V. a. C.). Atendiendo a una simplificación rápida, en la organización social de la pólis ateniense podíamos encontrar a los πολίτης (polítes, ciudadanos), a los μετοίκος (metecos, no ciudadanos y, por ende, extranjeros) y también a los δοῦλος (doulios, esclavos).

Dentro de los polítes encontramos, en origen, diferencias en el acceso al poder político, el cual se encontraba restringido por distribuciones censitarias. Los ὁπλίτης (hoplitas, los ciudadanos-soldado) eran aquellos ciudadanos que podían costearse el equipamiento militar, participaban de la guerra y adquirían responsabilidades políticas. En el marco del oikos el protagonismo recae en el ἄριστο (aristos, el mejor; la aristocracia), y la épica se cultiva para ensalzar dichos valores. Con el protagonismo del ciudadano-soldado en la pólis el poder de la aristocracia se ve desplazado. Pero aún así, dentro de los ciudadanos las diferencias económicas siguen delimitando quien puede defender a la patria y por ende el acceso político en la misma. Sin embargo, las exigencias militares eran cada vez mayores. Al mismo tiempo se asisten a varias reformas, como por ejemplo el sistema timocrático instaurado por Solón. Pero será Clístenes quien establezca como principio básico la ἰσονομία (isonomía, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley). La isonomía menospreciaba los derechos en virtud de la herencia familiar (aristocracia) o de la riqueza (timocracia) y realiza una división administrativa del territorio ateniense basada con criterios de vecindad en lugar de con criterios de parentesco. Surge así el δeμος (demos, pueblo). El concepto de pueblo sólo puede aparecer cuando se establecen los criterios de igualdad, la isonomía. También se instituyó el  ἐξοστρακίζω (ostracismo, destierro político).

Como acabamos de ver, demos surge como una unidad administrativa. Pero continuaré hablando de los polítes. Existía una última clase de ciudadanos, que si bien eran iguales ante la ley por el principio de isonomía, dependían de un trabajo asalariado para subsistir y estaban alejados de las magistraturas, aunque no pagaban impuestos y podían concurrir a las asambleas, votar leyes, etc. Se trata del θῆτες (tetes, el que trabaja por un sueldo). Los tetes integraban el grueso de la flota de guerra ateniense, donde servían como remeros, por lo que llegarán a tener un peso decisivo en la futura demokratia. También servían en la infantería como tropas auxiliares porque no podían costearse el equipo de un hoplita. Pero su compromiso para con la polis era incuestionable ya que eran polítes atenienses.

Tras la victoria griega sobre los persas en las Guerras Médicas, Atenas se convierte en la abanderada de la Grecia libre del yugo oriental, libre de la barbarie. Encabeza la de la Liga de Delos, y en gran medida su poderío militar se sustenta en su hegemonía en el mar, donde los tetes participan como remeros. Así bien, el protagonismo de los tetes es cada vez mayor en el ejército ateniense, y finalmente, el propio peso de su participación en la guerra es recompensado con responsabilidades políticas.

Con Pericles se establece la demokratia, donde mediante elección por sorteo se repartía el trabajo de la administración entre toda la ciudadanía, que estaban distribuidos en las circunscripciones administrativas del demos. Alrededor de unos cien tipos de cargos, de un total de un millar, eran, sin embargo, electos mediante votación, como podían ser el στρατηγός (strategos, general).

Al estallar la guerra contra Esparta (Guerra del Peloponeso), los tetes son uno de los grandes protagonistas de la contienda. La demokratia no nació de la noche a la mañana. No tuvieron que esperar a que naciera Pericles y entonces todos fueron iguales. Existe un largo proceso de conquista de los polítes.

Se había culminado un camino iniciado varios siglos antes. El compromiso de armas del individuo por la pólis, iniciado con el hoplita, madura con la idea de la isonomía y alcanza su plenitud con la participación de los tetes y la instauración de la demokratia en el s.V a.C., donde se confiere a todos los ciudadanos, a todos los polítes, responsabilidades políticas que son las propias del hombre libre.

En Esparta también se establece un modelo de igualdad entre los ὅμοιοι (homoioi, los iguales), los ciudadanos de pleno derecho en Esparta, una sociedad militarizada, también llamados espartiatas. Éstos realizaban grandes banquetes comunitarios y participaban de un igualitarismo radical en el reparto de bienes. Tenían una vida comunitaria muy arraigada, donde el espartiata que no podía costearse participar en ella era expulsado. Este tipo de endogamia social promovió la degeneración del hoplita espartiata, y aunque fueron capaces de vencer a Atenas en la Guerras del Peloponeso, no conservaron el poder por mucho tiempo.

La “democracia” liberal burguesa nos presenta las conquistas sociales conseguidas en la actualidad como algo que siempre estuvo intrínseco en su sistema bienfamado democrático. O en su defecto, que costaron muy poco lograrse por el propio, una vez más, carácter “democrático” del burgués, claramente con una actitud paternalista repugnante.

Son muchas las voces que se alzan descontentas por el actual sistema “democrático” liberal y burgués, en pos de una verdadera democracia. Entre esas voces se encuentran la mía, ansío demokratia. Mientras que los que se sustentan en el poder se afanan en asegurar que sólo el actual ordenamiento de la sociedad es aquel que puede ser llamado democracia, otros ensalzan este nombre camuflando en él oscuros intereses de clase en los cuales se enmascara la llamada “dictadura del proletariado”, modelo caduco y derrotado por la vía del agotamiento por el enemigo capitalista. Cabe recordar que, si bien los llamados “modelos fascistas” del período de entreguerras podían verse conducidos hacia el fracaso por su alta dependencia de las instituciones burguesas, en la práctica fueron derrotados por la vía de las armas, tanto de capitalistas como de comunistas.


Nuevos revisionismos, alentados por la agitación social que vivimos, han vuelto también su mirada atrás y llaman a demokratia “democracia radical”. ¿Radical, por qué? No somos amigos de apellidos y no queremos buscar nuevos significados a antiguos nombres. O creemos en su significado original o creamos una nueva realidad con su correspondiente nuevo nombre.

Cuando alguien pregunta si creo en la democracia, si soy demócrata, con toda honestidad y convicción puedo contestar: ¡Sí, creo en la demokratia! Debemos ser sus nuevos artífices, constructores del poder del pueblo, de la comunidad comprometida con todos y cada uno de sus miembros, no como una sociedad donde el individualismo es negado a favor a la fuerza del número, de la masa, sino como una sociedad donde el bienestar y el malestar de la comunidad radica en cada uno de nosotros que participamos directamente en ella.

Si hace falta guerra para que volvamos a “inventar” la demokratia, habrá guerra. Ansiamos la guerra, porque se nos priva de nuestra libertad. Ansiamos ser de nuevo ciudadanos-soldado, porque no existe demokratia. Somos los nuevos desamparados, el eje vertebral sobre el que articularemos el nuevo modelo de sociedad. Y no importa que el enemigo sea externo o se encuentre en nuestras propias filas. Será aniquilado. Erradicado.

Pero tened esto en cuenta, no creemos en la lucha de clases. Aún confiriendo a las estructuras económicas su justo papel en los procesos históricos, no podemos creer que un concepto, una categoría, que surge a raíz del nacimiento del sistema capitalista de hace unas centurias, sea el motor histórico de los anteriores milenios de Historia. Por tanto, nuestra guerra actual no es contra de aquel individuo que se sitúa en una u otra clase social, sino que es una guerra contra el sistema que produce dichas categorías y mantiene y justifica dichas desigualdades.


Jonsista (@JONS1931)



¡Libertad para Palestina!

Con 183 votos a favor, 41 abstenciones y la oposición de nueve países (Israel, EE.UU., Panamá, Canadá, República Checa, Islas Marshall, Micronesia, Nauru y Palao), quedaba aprobada la entrada de Palestina como Estado observador en la ONU. Huelga decir que no representa para nosotros la ONU garantías de casi ninguna clase, pero confiamos en que éste sea el primer paso para que en un futuro no demasiado lejano el pueblo palestino vea colmadas sus aspiraciones de tener un Estado propio libre de los feroces ataques sionistas de los que es objeto tan frecuentemente.

¡Viva Palestina Libre!